sábado, 5 de marzo de 2016

Espíritus de Marte, de Gabriel Bermúdez Castillo

«Otoño de 3006 de la Era Cristiana, del año 2458 de la Hégira, día 25 del mes de Tishri del año hebreo de 6766, año 795 de la Era Espacial, desde que el hombre puso por primera vez el pie en un planeta de otro sistema solar. Yo, Unaphistim Delver, Científico del Consejo, omitiendo mis títulos como procede, dirijo esta comunicación a mis compañeros del mismo, haciendo constar igualmente mi calidad de planetario o propietario de planetas en número de catorce, para aclarar mi situación de preponderancia en la economía de la zona. Esta comunicación guarda el carácter de la más absoluta reserva, por lo cual solo es dirigida a aquellos compañeros que ostentan la categoría de planetarios, además de científicos [...]»

     Es así como comienza esta fascinante novela de la pluma de uno de los mayores autores de ciencia ficción española. Es una novela en estado puro. Un estado tan puro, tan diáfano, que sólo puede compararse con dos cosas: con la serie marciana de Edgar Rice Burroughs (de la que esta novela es además un homenaje extenso y sentido en el total sentido de las palabras) y de la fabulosa serie del Mundo del Río (Riverworld Series) de Philip José Farmer. Pero también encontraremos ciertas puertas de entrada y conexiones estelares con las Crónicas marcianas de Ray Bradbury. El Marte que nos vamos a encontrar es el Marte soñado por tantos de nosotros, un mundo lleno de aventuras, princesas, guerreros, magos, científicos... todos ellos resucitados que buscan su destino entre las estrellas, como augurase en su momento Bradbury. Estamos ante la novela más reciente del notario y escritor valenciano Gabriel Bermúdez Castillo, quien criado y educado en Zaragoza reside en la actualidad en la ciudad de Cartagena, donde escribió esta novela de 520 páginas entre el 10 de septiembre y el 14 de noviembre de 2011. Aunque la novela es todo un prodigio de imaginación y fantasía, el autor se vale de los conocimientos científicos más actuales para dotarla del trasfondo de verosimilitud necesario para integrarla plenamente en la ciencia ficción más sólida y bien fundada. De ahí que en la página de agradecimientos exprese su reconocimiento «Al astrónomo argentino Enzo De Bernardini, de San Rafael, Mendoza, República Argentina, que me ayudó a determinar con precisión las conjunciones con Marte, así como todo lo relativo a las estaciones del planeta, la órbita de desplazamiento de la nave espacial, propagación de las ondas de radio en la ionosfera marciana y otras muchas cuestiones técnicas. Sin su ayuda, esta obra no hubiera sido posible».

Bibliografía: Gabriel Bermúdez Castillo, Espíritus de Marte, La biblioteca del laberinto, Madrid, 2012.

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